se me ha hecho un hábito,
pero las lágrimas
no me han engullido del todo.
Las pesadillas
se me han hecho un hábito,
pero las noches insomnes
que queman mis venas y arterias
no me han devorado del todo.
Mirad,
estoy bailando.
Oh, con frenesí
sacudo los hombros
sobre la silla de ruedas en llamas.
No es cosa de magia
ni de trucos,
es solo que nada
puede destruirme del todo.
Ningún infierno
ni los insultos
ni la tumba
ni esta maldita aguanieve
demasiado fría, ni el granizo
afilado como el cuchillo
logró triturar lo último de mí.
Mirad,
estoy cantando
sobre una silla que lanza fuego.
Oh, con frenesí
la danza de la silla de ruedas.
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