Raquel.

¿Y esto es todo?
¿Tan sólo esto?
¿Y a esto elevar ojos angustiados?
¿Y por esto retorcer labios de sed?
¿Y con esto acobijar el alma
en noches invernales?
¿Y por esto olvidar a Dios
y abandonar su ley?
Esto, sí, tan sólo esto
y nada más,
nada más.

Pero no me rebelaré contra el destino,
tiránica fortuna.
Todo lo enfrentaré con alborozo,
agradeceré por todo.

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